20 de julio de 2006

Dos imágenes para una semana

Dos asuntos de la actualidad (el conflicto entre Israel y el Líbano y el polémico vídeo del PP) han sacudido el debate político con ecos que se han dejado sentir también en El Túnel.
Quisiera matizar que cuando desde aquí dirijo críticas al PP lo hago a sus dirigentes más destacados: el presidente del partido, Mariano Rajoy, el secretario general, Ángel Acebes, y el portavoz en el Congreso, Eduardo Zaplana. No está en mi ánimo emprender ningún tipo de persecución o juicio público a militantes o simpatizantes de esta formación, que están en su legítimo derecho de expresar sus opiniones y defender sus ideas. Y soy además consciente de que hay personas dentro del PP (conservadores, centristas, liberales) que no comulgan con la actual dirección. Nada tengo contra ellos. Pero, al mismo tiempo, he de decir que la actuación política de la dirección del Partido Popular es, a mi juicio, inaceptable. Lo es en los dos casos: en la futura negociación con ETA y en su postura sobre Israel. Sobre el primer caso, he explicado mi visión en varias ocasiones. Y sobre el segundo, creo que no se puede callar, mirar para otro lado, no condenar la actitud belicista de Israel y, cuando Zapatero comete una torpeza como dejarse fotografiar con un pañuelo palestino, llevarse las manos a la cabeza. Al lado de los muertos ocasionados por Israel y de los muertos ocasionados por el integrismo islamista, el traspiés del presidente es una soberana estupidez. La actuación política del PP, azuzada por Jiménez Losantos y Pedro J. (invito a leer el periódico ABC para ver cómo se puede hacer periodismo de verdad desde una óptica conservadora), tiene un origen claro, aunque no admitido por los dirigentes populares: en su fuero interno Aznar, Rajoy, Acebes y Zaplana están convencidos de que el actual gobierno no es legítimo por los acontecimientos acaecidos entre el 11-M y el 14-M. Y estos dos casos que marcan la actualidad se entremezclan en la paranoia que todavía algunos mantienen en su cabeza: que el 11-M fue una conspiración diseñada por PSOE, ETA y los terroristas islamistas para acabar con dos legislaturas ‘populares’. La cúpula del PP ha visto a Zapatero como un dirigente aliado del integrismo musulmán y del fundamentalismo etarra en las dos imágenes de la semana: el símbolo del PSOE entrelazado por la serpiente de ETA y la fotografía del presidente con el pañuelo palestino.

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