27 de junio de 2011

La Torre de Hércules en su segundo aniversario como patrimonio de la humanidad

Fue un 27 del 6 a las 6 y 27. A esa hora, ese día, la Unesco declaraba a la Torre de Hércules como monumento patrimonio de la Humanidad. Fue después de un eterno debate sobre si las minas de Almadén merecían también el reconocimiento. De eso hace ya dos años. En ese tiempo, se han dado pasos adelante para garantizar la recuperación, conservación y protección del faro romano y de todo su entorno. Pero el camino que queda por delante aún es largo. Por ejemplo, se ha creado una oficina de recepción al visitante, pero todavía carecemos de un centro de interpretación de la Torre. Sobre la mesa sigue la propuesta de César Antonio Molina de crear en la vieja cárcel un museo de los faros; una hermosa iniciativa que choca con las importantes inversiones que eso requiere. La Unesco está vigilante. El mismo día que decidió que la Torre de Hércules fuese reconocida como patrimonio de la Humanidad retiró la misma distinción a otros monumentos que no fueron convenientemente conservados. Eso es lo importante, lo verdaderamente importante. Pero a renglón seguido debemos subrayar la sorpresa que nos produce que el segundo aniversario vaya a pasar sin pena ni gloria, sin acto que realce a nuestro faro romano. La Torre no se lo merece.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Compartir